• jue. May 28th, 2026

MC Puebla encubre con discurso “familiar” denuncia por violencia de género en Cholula

Abr 22, 2026

La dirigencia de MC Puebla calificó como “tema familiar” una denuncia por violencia de género contra un líder municipal. El caso evidencia evasión política ante un problema estructural.

Aunque el caso se dio a conocer desde febrero, la postura de Movimiento Ciudadano en Puebla frente a una denuncia por violencia de género sigue siendo relevante y preocupante. La dirigencia estatal, encabezada por Fedrha Suriano, optó por calificar como un “tema familiar” las acusaciones contra el dirigente municipal de San Pedro Cholula, Mario Jiménez Bernal, señalado por presuntamente violentar a su propia hermana. Esta respuesta, lejos de cerrar el tema, lo coloca nuevamente en el centro del debate por lo que representa: una evasión política frente a un problema estructural.

El intento de reducir la denuncia a un asunto privado no solo minimiza la gravedad del señalamiento, sino que ignora un punto clave: la violencia de género no es un tema personal, es un problema político. Cuando una persona acusada de este tipo de conductas ocupa un cargo dentro de un partido, el tema deja de ser doméstico y se convierte en un asunto de interés público. No se trata de la vida privada de un individuo, sino de los perfiles que ocupan espacios de poder y toma de decisiones.

La postura de MC Puebla revela una lógica preocupante: deslindarse del problema en lugar de enfrentarlo. Al evitar pronunciarse de fondo, el partido no solo evade su responsabilidad, sino que manda un mensaje claro sobre sus prioridades. En lugar de garantizar que sus estructuras estén libres de conductas que vulneran a las mujeres, opta por protegerse políticamente, trasladando el problema al ámbito personal para no asumir costos.

Este tipo de decisiones no son aisladas, sino que reflejan un problema más amplio dentro del partido: la falta de filtros y de responsabilidad sobre quiénes integran sus cuadros. Cuando casos de esta naturaleza aparecen, no se trata de hechos individuales desconectados, sino de síntomas de una estructura que no está atendiendo de fondo la violencia de género dentro de sus propias filas. Lo que MC intenta presentar como un conflicto familiar, en realidad evidencia una falla política.

Además, la contradicción con su narrativa nacional es evidente. Movimiento Ciudadano ha buscado posicionarse como una fuerza progresista, cercana a causas sociales y particularmente a la agenda de las mujeres. Sin embargo, cuando enfrenta un caso concreto dentro de su estructura, la reacción es de evasión, no de acción. Esta desconexión entre discurso y práctica debilita su credibilidad y expone los límites de su posicionamiento público.

En este sentido, el caso de Cholula no puede ser ignorado ni reducido a un asunto privado. La violencia de género en espacios políticos es un tema estructural que exige respuestas claras, no silencios estratégicos. Al tratar de lavarse las manos, MC Puebla no solo evade un problema interno, sino que se coloca del lado de la omisión. Y en política, omitir ante la violencia también es tomar postura.